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El.mundo.de.Daan

Gorjeo iniquido...

 

 

Gorjeo iniquido...

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Una sucesión de iniquidos incrustas en tu nombre

 

gorgoteo de saliva y canto, enojo y tentación.

Sabor de una espina hincada a boca de jarro y borrajo

negra dureza, eco perpetuo y sendero de tu voz.

 


Sucesión de iniquidos tengo aferrados en mi boca

caimán nigropetense que guarda bálsamo y dolor;

trasiego incrustado que es fuera de mi, prudente y lobo

como fue en ti la dulía semilla, pudor de andamio.

 


Penumbra jácara y dérmica, pasión de cidro fuiste;

negrura manceba y cabriola de mi bocio reacio.

Aludel, blasfemia iniciática de mi presencia injerta

In illo témpore, bagaje fue tu nombre y mi voz.

 


Nigropetente

Negri-potente

negripetente

 

¡Bargojo...!

¡Culto de Dulía...!

 

 

 

 

 

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Daanroo

 

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Rapiñas...

                          

 

 

Rapiñas...

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Rapiñas con sed de adviento

reposo por cinco en lente de hambruna.

 



Vozarrón en el montículo de un silencio

justo, en el centro del conteo;

ahí, donde la noticia es culebra responsable


de estelas y medidas.

 



Rapiñas...

Sombras conscriptivas que practican voces;


sombras y emociones que raptan fuegos y temperas.

 



Rapiñas...

Así son la adecuaciones de los necios,


de las ansias inauditas, de los aumentos.



Rapiñas, sed infinita de los advientos


de las hambrunas y de los muertos,

 


los muertos,


nosotros los muertos.


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Daanroo

 

 

Mutilación.

Mutilación.

 

                                                               

 

Mutilación.
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     Nunca ha tenido tanto efecto la sombra de mi cortina,


como el corte diagonal de mi respiración.

 

     Siempre mutilada,

 

 

 

         siempre cortada de tajo,


             como el tronco cuando lo cercena la materia…

 

 

 

    Mutilación discontinuada, herencia de mis genes,


cargas impertinentes de un sueño profundo,

 

inmaterial,
                         inmemorial,
                                                   incandescente,

 

     Mutilación, burda palabra para definir mi nombre.

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                                                                                    Daanroo

 

 

 

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MiSir Agust.

Siempre hay pensamientos que nos acompañan...

Definir a veces una compañia es imposible,

ese instante, este instante, se quedó grabado así...

Zu.

 

 

 

Al jardinero de conciencias.

Al jardinero de conciencias.

¡Recuerdas esa flor que dijiste plantarías en el jardín de tu conciencia?

Pues no sé si soy yo, quien ha dejado de regarla,

 o la ha regado tanto, que se ha cansado ya de la acuosidad de mi existencia.

 

    Dime tú, fiel jardinero de esa tierra tan llena de rarezas

¿Qué puedo hacer, para poner de abono, la palabra de mi consistencia?

Si te oscureces como el aire, al amanecer de las tormentas.

  

  Dime jardinero, ¿por qué la tierra se erosiona?

¿Acaso no plantaste en ella el amor

y la canción inaudita de la esperanza misma?

  

¡Acaso no fue así el trato con aquella Madre Tierra!

Tu intentarías verter en mi la amalgama y la semilla,

Y  yo, haría de abono, el agua de mis mejillas.

  

Dime mi jardinero, si debo rendir ya cuentas,

a la presencia de aquel, que es el fiel forjador de acuosas

y decir al mundo que falle, al cosechar mis propias sémolas.

  

¡Dime jardinero, dime…!

¿Cómo se llega mi vientre a la dureza de tu conciencia?

Si fuimos cuna de una hoz y rectilíneas tan férreas.

  

Dímelo mi fiel jardinero,

no me hagas sentir la respuesta, de una siembra que se acaba,

si creo que siempre la abone, con cariño y con presencia.

  

Dímelo mi fiel jardinero,

¡Qué quiero en mi mente paz y en la cordura de cada sombra de agua,

la sonrisa del hombre sabio en bendición de su propia conciencia!

   

Daanroo

 

 

Al non de tu par...

Poesía 

 

 

 

 

Sandía...

 

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Sandía


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Siempre un punto rojo, entre el blanco de las badeas...
Siempre un eco sin motivo aparente,
un descalabro perfecto...


¿Mística...?, bah, nada es tan rancia como mi boca,
lo tuyo, simples bocanadas de dientes álgidos,
lo mío, la tibieza de un corazón amargo.


¿Dices que la badea no tiene motivos,?
es lógico, siempre buscas la pureza,
más tu interior es espiral de aire impuro...


De lo demás, pulpa, cáscara y semilla
sólo puede dar labia, quien la come,
la sandía es su propia confir-mancia.

Toréala, capéala, madúrala,
luego, tuerce el cuello de tus espejismos
y deja que su colorido te forme esporas.


No envilezcas, ella sabe que la amas,
después de todo, lleva por sangre, tus manos
por semilla, tu proceder y por falsedad...


¡Qué sé yo, lo que llevas por falsedad...!
Mírate, hasta el albo de tus huesos te delata,
¿disipa tu candor y no sabes como llamarla...?


¡Sandía, se llama  San-dí-a!
así, tal cual tus mañas de hombre
y las rancias, rancias semillas corrompidas...

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Daanroo

Paraje exacto.

Paraje exacto.

 

 

 

Paraje exacto.

 

-a tu nacer.-

(A Cuauhtémoc Molina Monroy)
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Perennemente ávida, es la oquedad del hombre;
espacio donde ensueños y  cosechas hacen eco.
Un día, las aguas son  linaje y monda se prodiga
y horas y días, la sangre de su cuna, torna a meses.


Más nadie posee el saber, de preparar bagajes;
y terciar el tiempo del tiempo, es impreciso.
Más en  privanza y en piel del individuo,
eterno permanece el vestigio de su paso.

 

 Percepción etérea y durmiente en principio
se vierten eco, de un despertar al renovado.
Épico sueño, de clarecer el alma a un instante,
es percibir y convivir en  supletorio, lo abordado.


Así, justa a enrames y vainicas, ve balsámica sonrisa;
e indivisa a yerro, complota hálitos y da su confabula;
que en soplo de relámpagos, se te perfila hombre;
y tiempo eres, más tiempo vivo, en el paraje exacto.

 

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Daanroo

¡Oh Amra, Amra…!

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¡Oh Amra, Amra...!


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Milagro de voz eres tras mágica nostalgia,
sangre rota de baja incertidumbre;
viento callado de avaro perfume,
melódico silente que vive nítido
como la caricia contra lo sublime.


Tú Amra, eres mi ceniza impía,
río seco sobre mi sangre apocalipta;
caricia y viento, palabra y nada;
eco roto del suspiro en mi ventana.


Oh Amra, tu mágico embelezo es brisa,
milagro nostálgico de todas mis notas.
Oh Amra, dragón empírico de estas jaulas mías,
no calles, no grites, ni hagas fuego de tu labia.

 
Que soy yo, -contra y pro de tus miradas-
embeleso tormentoso de mis transparencias,
Amra, Amra, ceniza de mis mágicas esporas
duerme el río desde la palabra incierta.


Duerme tras el seco de mi voz callada;
duerme Amra, duerme al viento en la ceniza;
duerme la sangre bajo mi montaña
y bajo la caricia de mi sino en tu mañana,


besa esta caricia apocalipta de entumidos albedríos,
transparente e incierta, fría y socavada.
Duerme Amra, duerme como la ceniza al viento,
como el milagro con que rompes la mañana.


Y si luego, despiertas de frente al espejismo
y vez en el río lóbrego y nostálgico de tu eco
la voz de ésta que te llama, baja al río, ¡Baja!
y deja que la sangre corra, espesa e intrincada,


lujúrica e incierta, cataléptica y rota
así, justo como el sonido de tu melodiosa voz;
justo así, a mitad del tono dilatado de mis ecos
o en el eco embravecido de mi voz sobre tu espalda.

  

¡Oh Amra, Amra...!

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                                                                      Daanroo

 

Camaleón?

Metamorfosis de ambigüedades varias.....
¡Quién me diría que las tonalidades del lienzo
harían caso omiso de mis disparatados cambios de imagen.!

Metamorfosis, ....!
Mística transformación de piel, uñas y telarañas...
¿ Donde dejáis en estimado.... la cruel transformación de mis entrañas...?
¡ Qué no vez, que el pobre camaleón se ha quedado pálido a mi lado..!


Daanroo

Editado por: Pato

Desfigura inmemoriada.

 Desfigura inmemoriada

 

 

Tal vez, no quiso mi mente morir,

ni mis manos, ni mi aliento

y la visión de tu utopía forjó tanto eco,

que el suspiro se torno en piedra,

en tierra y lodo, en la nada...

.

* * *

.

Tal vez, no quiso mi mente vivir,

ni mis manos, ni mi aliento

y la utopía de mi visión no te formó,

ni enfilo al limpio precipicio

revistiendo carcajadas.

* * *

Son tantos tal vez, que lo pienso

y aprendo de ellos, como fiel suspiro.

* * *


Porque dentro de mí, en mi desmemoria

vive la risa lobuna,

mis dientes destellantes, mis sombras, mis suspiros

y tal vez soy más que una imagen,

eco de una voz sin fe.

.

* * *

.

Eco y voz que no se ata, ni se esfuma,

que irrumpe eterna y sedienta

como si pisar la misma entraña de la tierra  

ea la alusión de la nada

 tu obsesión de atar nudos

* * *

para ser  eje de una nada

y sofocar tu alma junto a la mía.

* * *


Más tarde, quizá, ni tú seas tú,

ni exista en tierra mi nombre,

ni mi espectro, mi escoria y solo entonces, tal vez,

pueda dejarte vivo en mi eco,

en mi centro y desmemoria.

.

* * *

.

                                                   Daanroo


 

Sangre docta.

Sangre docta

  

 

Corre la estirpe al sotierro de mi leñador;

.

subrepticia la rosa liberta de su agite.

.

Ah, abolorio infernal que provoca distracciones,

.

¡no sé, si seas tú mi cielo o mi loco infierno!

*

*

*

Tú, máxime incurso de mi gnosis sodomita,

.

alucine copey de rapsodas carmesíes;

.

silva tu reptil en mi mano, aúlla mi noche,

.

y en el tamboril copeo, súmame tus ecos.

*

*

*

Ploc, ploc, ploc, ploc  sangra roja sangre, ¡sangra!, ¡sangra!

.

fluye tu mentalidad de diablo entre mis dientes;

.

catequiza la caperuza a  docto deleite

.

luego, incontinenti, expira, muere en ti, ¡fenece!

 *

                                                                                                    

                                                                                                      Daanroo

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Corruptela.

Corruptela

 

 

Hoy, en lo infecto de mi nihilismo,

sedienta en la sal y la tormenta,

nazco al viejo fin del egoísmo

y a la ignota inquisición que mata.

*

Y nacida así, de tu narciso

a la límpida sed de tu aroma,

me crezco en el dedo de tu rizo

al peso impaciente de tu doma.

*

Y así, en mi soberbia y corruptela,

me confieso ser légama e ignota

y fermentar rosas y canela

en el gusano oculto a su cota.

*

                                                        Daanroo

Nacimiento.

 

Nacimiento.

 

 

  

*

Nacen las aves

entre el canto golondrino

de estos tus besos.

*

Nacen las sombras

entre mis ríos de sangre

y me reniego.

*

Naces tan tú

en mis manos y lamentos

¡Naces, tan tú!

*

Mil veces tú

como tormenta y nostalgia;

como ala o río

                                                                 *Daanroo*

 

 

 

Sueños limpios.

Sueños limpios.

 

*

Dúctil era mi sueño entre el bacanal de tu presencia.

Yo lo regué y lo lavé con el agua de mi alborada

le di luz, limpiando aristas de impurezas y batallas;

sus hojas sanaron como el alma cuando se abastece;

su heredad mudo de aire y su existencia se regocijo,

y tú, mancillaste el nombre de los verdes madrigales.

*

 Pero, ¿y yo?, yo que debía observar la fuerza en tu nobleza

y busqué la paridad en tu ojo y la cola del diablo;

que pinté azahares de azul y doce cuernos de blanco.

yo que te deseaba limpio, a mi lado, ¿dónde quede?

Si yo, ¿dónde quedo yo, si entre tanta hoja que surgió del aire

se han marchado todos mis quebrantos, mis cuitas, mis quejas?

*

Y yo, ¿dónde quedo yo, después de que el vendaval se marche?

yo que quería tu sábila en la punta de mis  labios,

que tumultuosa tejí de hinojos mil expectativas.

*

yo que sucumbí una y otra vez al candil de tu palabra,

que me complací del mar entre la boca de tu abdomen;

yo que paladee el frío en lo salado de  tu frente

que goce de toda tu profundidad entre mi vientre.

*

Dime, tú que viajas entre mi placidez y mi goce.

¿Por qué la gloria entre mi pecho y mi cadera me ahoga?

¿Por qué mi espalda se recta alucinada y me atolondra?

Dime, ¿dime, porqué sangra mi mano, cuando la muerdo?

¿Por qué estos, mis labios,  se vuelven castos cuando te beso?

¿Por qué yo dejo de ser yo, cuando a los ojos te distinguen?

*

¿Dime cómo entiendo en mi piel estos estremecimientos?

¿Esta floritura que de mis privanzas se germina?

¡ y este dolor y este gemir que en mi boca se respiran!

¿Explícame, quiénes seremos, ahora que te marchas;

ahora que me dejas en el temblor de mis deseos

y en la superficialidad de un piso frío, desnudo?

*

Dime tú, ¡enséñame cómo puedo entenderme y entenderte!

¿Por qué hoy descubro que soy nada, sabiendo que soy todo?

¿Por qué de ambos se formaron tantos vacíos de ausencia?

¿Por qué mi voz se basta para afligirte y no te acerca?

¿Por qué soy piedra que se rodó de canto, para amarte?

¿Por qué soy río entre las metáforas de mi palabra?

*

¿Porqué te serenas entre mi vientre y a mí me atormenta?

¿Por qué crecen en mis piernas las raíces de las flores?

¿Por qué se vuelve de todos colores, lo gris del cielo?

¿Porqué los grillos y las sombras? ¿Por qué veo los techos?

¿Por qué esta parvedad de sentirte en la oración del tierra?

¿Porqué te pienso dentro de mi, si el oro se superflua?

*

¿Por qué ser ahora lo que soy, si ya nada significo?

si mi mano es la amalgama de una rabia contenida

¿Por qué mis labios secos, vuelven salobres a tu oído?

¿Por qué te necesito? ¿Por qué sonrío a tus ausencias?

¿Por qué mis dedos se arañan, enterrándose en la arena?

¿Por qué te reapareces  perenne entre mis suspiros?

*

¿Por qué volverte nada, si tornas paridad mi sueño?

¿Por qué te clamo y te lloro en la alegría de mi labia?

¿Por qué eres río seco y de pronto te vuelves mi afluente?

¿Por qué no tengo respuestas para contestarme sola??

¿Por qué sigues aquí,  escuchando el silencio de mis voces?

¿Por qué me oyes atento y luego te formas mi querella?

*

Si  pudiera entender ¿Por qué te fluyes entre caminos?

¿Por qué cruzas tu mirada ante mis ojos y te alejas?

¿Por qué te gozas de mi ausencia,  si tú eres mi constante?

*

Oh vida, vida, vida, ¡Tú eres sin duda, mi semilla!

la que me llena y me atormenta, la que siempre me abruma,

la que a consistencia forma flores, hojas y fortunas.

Oh, mi vida, nácete, ¡nácete ahora! ¡Justo ahora...!

*

                                                                                                                 Daanroo

Araña de aleluyas.

Araña de aleluyas.
 
  

      Hoy he visto que las arañas caminan por mi piel llevándose el aroma de mi cuerpo.

      Yo estaba ahí, sintiendo escalofríos cuando me nombrabas entre las comisuras de tu boca, entre los silbidos de tus labios, entre el aire sofocado de tus dientes y la brisa de tu garganta.

      Yo estaba ahí, saboreando la paz que se lleva hacia adentro cuando recuesto mi cabeza en tu hombro y suspiro como si lo demás no existiera, como si todo se esfumase venturoso entre esas piedras  en que ambos caminamos descalzos.

      Yo estaba ahí, entre tus vellos y tu piel, saboreando los aleteos de las mariposas en mi piel, sintiendo la extensión de tus brazos a mis brazos;  tu aliento, en mi aliento;  tu sed, en mi sed.

      Y te he visto de modo distinto, llevabas en la razón un suspiro de delicadeza, de serenidad, de tranquilidad por tenerme entre tu hombro, recostada mi cabeza entre tu pecho, con tus brazos a mi espalda, acariciando mi cuerpo, lenta muy lentamente.

      Si, yo te he visto distinto en cada instante, en cada tiempo, porque nuestros momentos se vuelven así, eternos, constantes, serenos, como fiel reflejo del sentir que se comparte atormentado y serenado; como volcán que se escuece a sí mismo entre la lava que le recorre al interior de sus sueños, como error que se comete a sabiendas de que todo es limpio, necesario, in-superfluo.

       Si, esta mañana he visto como las arañas caminaban entre mi piel, llevándose mi aroma hasta tu cuerpo; yo estaba ahí, tú estabas ahí, ambos estábamos juntos, unidos solo por la caricia de un par de dedos entrecruzados.

*

Oh mano bendita que le arropas cuando duerme,

mano que influyes sobre su constante e inconsciente;

¡Duérmele, para que sienta el sueño de los justos!

y sea yo quien vele sus miedos, sus pesadillas

abrirse a sus ojos dentro de su blanca aurora.

*

No lo hagas sucumbir ante ti cuando despierte.

Hazle avaro de su necesidad,  de sus sueños,

de todas sus metas, de su fe, de su esperanza.

Permite que sienta ese poder que me confieres;

de esta mano que tanto me repta sobre el cuerpo

en el suave despertar del mar y la montaña.

*

Oh mano bendita, se su salvedad en casa.

Que su monte sea el relicario en que naciste

y en donde pacen mis gatos y su ave canora.

Déjale gozarte en la aleluya de su nombre

y a mi, que sea un punto en la extensión de tus dedos.

*

                                                                                                                            Daanroo

 

Un ambos conjugado.

 

Daanroo 6

 

 

*

       Algo en mi interior se ha cimbrado, tiemblan de emoción mis manos, de ansiedad mi boca, de incertidumbre mi conciencia; este es un giro contradictorio, voy cayendo como caen las piedras cuando las arrastra el río que permanece quieto en la hondonada, todo mientras despierto y siento como se eleva y se goza mi espíritu al nombrar tu nombre.    

 *

       Te reconozco en mi, como la mañana cuando se fluye por mis pies descalzos, como la noche que se infiltra entre mis ideas para inmortalizarte, como el viento que se respira entre mis oídos y campanea entre mis atrapasueños para no dejar escapar la ansiedad de arroparte entre mis brazos.    

 *

       Me pides que te escriba y se me acortan las palabras, me pides que calle y un tropel de camellos se me suben a la piel y trepidan mis emociones deseándote tan profundamente que tengo que subirme sobre la nube más alta para calmar mi ansiedad de amarte.     

 *

       Si, de amarte, de gozarme en esta necesidad tan extraña, tan locamente incomprensible, tan sabia, tan sana, tan locamente alucinatoria que me hace simplemente cerrar los ojos e inmortalizarte más allá de las imágenes, más allá de donde la mente vuela para alcanzarte, para besarte, para arrebatarte de mi entraña y extraer este suplicio que es vivirte en mi cuerpo alucinando mis propias emociones para ti mismo.      

 *

      Si, esta emoción es nueva, y tan irreconociblemente vieja, que se va fomentando en mi nada más que suspiros que viajan hacia el ocaso para estrellarse ante las olas del río y luego brotar a borbotones por la tierra mojada, por los cerros, por los acantilados, por los mares tan amplios y tan escasos.     

 *

       Esto se pierde en mi al grado de no encontrar sustento para sostenerme, ni memoria para recordar otra cosa que no sea un pasado quieto, superfluo, innecesario, porque todo ahora gira distinto, alocado, sereno, incompleto, inconverso, como si la misma bandera se agitara sobre mi cabeza simplemente por el deseo de verme a los ojos extrañándome de este nuevo día, de esta nueva manera de vivir descalza, de esta nueva emoción, de esta serenidad tan llena de expectativas y de paciencias, de soberanas intimidades, de rarezas extremas por la manía misma de verme a los ojos en tus propios ojos.     

 *

      Alucinamos ambos, alucinamos, y con ello mismo vamos fomentando los acercamientos entre nuestros rostros pegando nariz con nariz hasta bebernos el aliento uno a otro para verternos uno solo, dos, tres y no se cuantos más suspiros que se agitan entre las coyunturas de los dedos cerrándose, aprisionándose entre nuestras manos, entre nuestras venas, entre nuestra conciencia.    

 *

      Alucinamos, pintamos de blanco las paredes para poder vernos y decirnos, te deseo, te deseo simple y llanamente, tú entre mi cuerpo y yo en tu cuerpo, como se mecen las ilusiones entre las flores, entre la hierba, entre las piedras y la tierra, entre el fuego del odio y el abrazo eterno de dos que se aman y se bendicen uno a otro, encontrándose en un par de ojos cerrados, entre cinco dedos que se estiran poco a poco para tomarse unos a otros enlazados y luego avanzar, o simplemente quedarse sostenidos, sin más esencia que la esencia, sin más necesidad que estar prendidos tomados así, a dos manos, mirándose al horizonte como tabernarios, como gatos, como espera, como nada.

 *

      Como esta salvedad que se va poniendo en la piel y me hace escribir no se que cosas porque no quiero resumirlas, simplemente las dejo que broten de mi, como el suspiro que brota al nombrarte, al desparramarse mi emoción por los rincones mas expeditos de tu nombre, tu dulce nombre que brota de mi comparándote y formándote el Dios mismo de mi esencia, porque tu eres mi esencia, mi Dios, mi palabra, mi bendita palabra que se estremece ahora porque te conoce, porque puede decir, ven y sabe que vienes, porque puede hacerte saber que voy y lo reconoces, porque soy y eres,Porque somos, así, simplemente y sin buscar otra palabra, otra emoción, otra confrontación, solo reconociéndonos en un lento caminar que lleva en nosotros la palabra ansiedad grabada sobre cristales de roca y vientos que se arremolinan, como besos fugitivos que se estremecen con hambre, con tiento, con labia, con deseo.         

 *

       Si, puedo escribirte, mil veces puedo, mil veces, es así el ahora, el este momento, el tú, el yo, el nuestro, el ambos, ambos, ambos, esa es la nueva palabra, la de antaño, la del siempre, así simplemente un ambos conjugado, un ambos.

*

 Daanroo

Vocablos callados

        5

      Alguna vez pensé que harías de mí un siempre distinto, uno que mereciera la pena recorrer  distancias para amarte, para ubicarte entre mis manos y adorar tus pasos, tus labios, tus besos.

     Alguna vez pensé que tu distancia y la mía, serían más nada, y soñé y soñé y deje que mis labios y mis manos y mis ganas, te soñaran.

     Luego mire bien dentro de mi y vi que tu luminosidad ya no me abarcaba, que esa sonrisa tuya, solo basto para encandilar mi mirada, tu ausencia, mis ganas de amarte y adorarte a ti y a tu labia.

      Luego, supuse que todo se rompería y se rompió y cada una de mis sonrisas, se volvieron carcajadas y mis manos sucumbieron a la necesidad de callar y mi silencio, se esfumo como mis alas.

     Todo es ahora tan peregrino, miro tu boca y observo tus cejas con particular alegría, con esa doble sensación que sabe que hiciste lo correcto y amaste dando todo, aún sin encontrar palabra para abastecerlo.

     Así fui de ti, así soy de ti y seré de ti, esa es la palabra que bastará por ahora y por siempre en tu existencia lo demás, mis sueños, mis labios, tus besos, jamás tendrán este poder que te otorgue de mí, porque tú mismo lo has tomado.

     Eres libre, ya no volveré a cruzar camino entre tu distancia y mis sueños; al fin entendí porque enamorarme no significa en el fondo, que los demás también me amen.

     Tú fuiste la diferencia, sabes; tú que dejas eso en mi constancia, y por ello, la palabra siempre tendrá por derrotero desarmarme frente a ti; cada vez que suspire y parpadeen mis manos y mis ojos le diré a la vida que te ame y te amo; que fue así, tal cual vives en ti mismo.

      La vida es así, un constante alucinamiento por el brillo de un mirar, por una cejas, por un deseo incompleto o satisfecho, por un sol que no pudo pulirse, ni una estrella que miró y decidió dejar de brillar para no morirse; la vida es así, por ello lo demás se ha vuelto a las andadas, hasta la eterna seguridad de mis labios por tus besos y si, hasta  estos dos suspiros que hoy de mi murieron, tal como murieron en tus manos nuestros tiempos.

*

Hoy canto a dos los cuentos que respiro.

                                       Letargos son, que atónitos circundan

el reto de tus labios con mis besos,

cual bronce y oro en lo azul de las estrellas.

*

¡Oh, blanca uva en mi jácara asentada!

Tú que riges la vía de su ausencia,

haz su mirar mi nada en el respiro

y riza al fin en él, la carcajada,

*

como un silo al morir entre la noche

y lo basto de Dios, sobre mi cama;

como ese tú y ese yo, en el vocablo nuestro,

tan tibio, tan leído y tan callado.

*

Daanroo

 

Algarrobos de Inferna.

Algarrobos de Inferna.

 

Cuantas veces intente emular las aves en su gorgojeo al conocerte, ¿cuántas?

Cuantas veces intente descubrir el reflejo del sol en tus caricias, ¿cuántas?

Cuantas veces intente consumir mis sueños en los tuyos, ¿cuántas?

      Cuántas veces no hice de mi cuerpo, el cuenco que te descubriese, la lluvia que te acariciara y guiara tu sed hasta mi patria.

      Cuántas veces no llame en secreto las caricias de tu cuerpo, la suavidad de tus manos, tus sueños de hombre para volverlo niño. ¿Cuántas?

      Cuantas veces no busqué en mi egoísmo, consumir la braza que surge de mí al tenerte cerca.

Cuantas veces no miré entre mis manos, tus ansiedades secretas.

¿Cuántas veces fuiste mío, en la inmensidad de mis metas? ¡Cuántas amor, cuántas!

 Y ahora, así en esta distancia de absolutas, me dices que nada fue real, que siempre invente tus quejas,  que tus engaños fueron mil secuelas; que yo no pude amarte ni suave, ni tú tan rudamente; que mis manos no te acariciaron incendiando tus leyendas, ni mi piel fue tu piel, ni tu cubierta mi hacienda.

¡   Si pudiera entenderte ahora amor, si pudiera! si pudiera aprender de nuevo como se tejen para ti mis algarrobos de inferna; si pudiera saber cómo se pinta la brisa que en ti lleva cara de niña; si pudiera saber que sueñas para atormentar mi penumbra con lo que aprendiera; ¡si pudiera amor, si pudiera!

     Pero ya no tengo en mí aquella estrella de sorpresa, ni el deseo encubierto de sentirte mío, ni la caricia del hombre en mi propia torpeza; ¡oh amor!, si pudiera enterarme de que me pasa ahora, si pudiera entender esta nueva mirada, este nuevo aislamiento, esta añoranza y esta nueva torpeza;  ¡oh amor, si pudiera!

  Si solo supiera que pasa por mi mente y por tu esencia, por esta necesidad de mutismo, por este silencio que  pesa., ¡ay amor,  si supiera!

     Si sólo verte del quererte fuera; si solo de amarte no quisiera, ¡si pudiera entenderme amor, si quisieras!

  Pero es tanto el mutis que me nace, tantas ganas de sentirme presa, de ya no volar contigo, de desearte siempre necia, que yo misma me pregunto, si esa obviedad tan tuya sea ahora mi caleta,  mi necesidad de huirte y tu liberta perfecta.

¡Ay amor, si solo no hicieras de mí, la roca tibia y la cuerda!

Daanroo

 
  

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Tatuaje insepulto.

Tatuaje insepulto.

 

Envuelta en lo frágil de mi ventana,

quieta te observo y en ese inter del viento

cierro mis ojos para no caerme,

para no atraerte hasta mi y besarte.

     Padecen mis manos tu ambigua ausencia,

el llanto en mis ojos sufre a tu marcha,

y yo, quieta, multiplico la lluvia

que corre libre y limpia en tu deceso.

     Es  tiempo de cerrar y dejarte ir,

como aquella vez que mire tus manos

y encontré unidas dos hojas de parra

a los rizos de tus negras pestañas.

Marcha antes que mis labios se humedezcan,

e intenten retenerte en mi emoción;

pero permíteme antes de marcharte,

que graben nuestra palabra en mi tez.

 Luego amor, con mi piel adolorida

le inventare a mi aliento un par de engaños

y cuando Dios llame a rendir mi cuenta

le contaré lo frágil de mi sed.

Daanroo

Doce caracolas.

Doce caracolas.

  

 

  

Juega el piripeo entre mi conciencia,

giran sentimientos contradictorios;

a la derecha, barbechos de tierra,

a izquierda, sobresaltos se cosechan.

*

Doble es el entuerto y émula la magia

a un lado se plasman las emociones,

o se busca el retiro de una sombra

y se mecen todo a un solo contexto.

*

Doce son las campanadas anuales,

doce los sueños que incómodos giran,

doce las horas blancas y las negras,

doce,  mil veces el doce se vuelve.

*

Mil veces cuentan las gracias del ogro;

las ambivalencias  se transparentan;

la comidilla se exalta expectante.

¡Miles se calcula el doce y se llora!

*

Mil veces se prende el alma del seno

y  se place la sangre esperanzada;

mil veces el alma crea conciencia

y la conciencia, formas psicometras.

*

Así es la alucinación de irse a fondo

y el giro contra-prudente de la ira;

así  vive la mística sonrisa,

el soplo figurado de la muerte.

*

¡Benditas nostalgias caracoleras!

Juegan la cognición del piripeo

evocando las doce campanadas

como si el mismo tiempo, no existiera.

 

                                                       Daanroo

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